Marcha Nórdica

¿Por qué Marcha Nórdica como ejercicio saludable recomendado?

La marcha nórdica (nordic walking) es el ejercicio de caminar provistos de unos bastones con características propias para la actividad.

Salir a andar con una postura erguida y un movimiento amplio en el balanceo de los brazos asociados a nuestros pasos, ya es en sí una actividad saludable. Imagina que le agregamos unos detallecitos al movimiento y unos bastones que nos ayuden en el impulso de caminar, te aseguro que completamos el ejercicio de maravilla.

Tenemos muy asociado el uso de bastones a andar por la montaña o a la palabra trekking para la cual, al ser una actividad que requiere de mayor esfuerzo según el terreno, en ocasiones es necesario el empleo de bastones como punto de apoyo y equilibrio.

El uso del bastón en la marcha nórdica.

En la marcha nórdica, el bastón es parecido al de trekking, pero en su empuñadura lleva un elemento llamado dragonera, que lo hace diferente. No sólo nos permite el apoyo, sino que podemos impulsar el paso. 

En el andar con bastones y en la acción del impulso, activamos un número elevado de músculos de la parte superior del cuerpo que le otorga intensidad a la actividad física.  Además, la dragonera nos permite el cierre y apertura de la mano, proporcionando un efecto de bombeo en nuestro brazo (favorable en casos de mujeres con linfedema secundario al cáncer de mama) sin que el bastón caiga.

La forma en que se lleva a cabo la utilización de los bastones hace que intervengan los músculos de los brazos, pecho, abdomen, espalda, generando una actividad superior que, bien realizada junto a la buena postura y respiración, es muy recomendada en personas que padecen EPOC, enfermedad cardiovascular (mejoran la capacidad cardiorespiratoria).

De todas estas intervenciones y beneficios para la salud, se han elaborado diferentes estudios de evidencia científica para la osteoporosis, post cáncer, etc.

La postura en la marcha nórdica.

Es erguida sin ser forzada, es decir, sin sacar pecho de forma exagerada. Se trata de recuperar una posición normal entre los omóplatos y la columna vertebral.

Evitaremos mirar hacia el suelo manteniendo la mirada hacia adelante para no agregar un esfuerzo adicional a los músculos que sostienen la cabeza.

Con esta postura y el balanceo de brazos, veremos como nuestros pasos se amplían de manera muy natural.

El paso en la marcha nórdica.

El paso no debe ser exagerado, así se impide un impacto excesivo de las articulaciones y una carga de la zona lumbar en la espalda.

El paso se realiza con un buen apoyo del pie, potenciando el empuje o propulsión (talón-planta-dedos). Por ello, siempre buscamos un calzado que no sea muy rígido, de lo contrario no permitirá el movimiento fluido.

A grandes rasgos, ya podemos darnos cuenta del por qué la marcha nórdica como actividad saludable. Se recomienda, para obtener los beneficios de la misma, aprender la técnica con un instructor especializado para evitar errores y futuras lesiones o dolores innecesarios.

El introducirse en la técnica de mano de instructor es económicamente accesible, al igual que la práctica por la poca indumentaria necesaria.

Por lo tanto, en la marcha nórdica tenemos:

  • Una actividad física donde podemos adaptar la intensidad y progresión.
  • Un ejercicio practicable a una franja amplia de edades.
  • Caminar de forma natural siguiendo la biomecánica del cuerpo.
  • Se integra el uso de todo el cuerpo.
  • Es de fácil aprendizaje.
  • El esfuerzo percibido es bajo.
  • Un uso de bastones que nos permite ampliar los grupos musculares utilizados.
  • Nos permite optimizar el paso y su propulsión.
  • Nos favorece un buen patrón postural.

Es una actividad que la puedes practicar sólo o acompañado, disfrutar de la naturaleza, el aire cuidando tu salud y el medioambiente.

                  ¡¡ Claramente es una actividad que practico y recomiendo 100%!!